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VALERIO LARA
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4 de Enero del 2009, 9:38 PM
Un juego es como una metáfora de la vida real
 

El documento quedó inédito en el momento en que ese proceso judicial era tal tabú, que parecía imprudente opinar sobre ese asunto, ni siquiera desde una óptica matemática y conceptual. Ahora que el público  recibe suficiente información como para inferir sobre el posible desenlace al respecto, es más oportuno exponer la naturaleza conceptual de tal negociación entre el Sistema Judicial norteamericano y ese famoso reo.

 

En el artículo inédito mi planteamiento era el siguiente: Gran parte de los imputados en el Proceso Judicial Quirino, Caso 04CR1353, estarían libres en el corto o mediano plazo, mediante una negociación con la Justicia. Si así ocurriera, El Don saldría libre nominalmente o bajo anonimato. Esa eventualidad sería caldo de cultivo para el escándalo o la rasgadura de vestidura en más de un dominicano, bajo el alegato de que prevalecería la impunidad. Por supuesto, sería un espanto para ciertos ámbitos de la selva  política vernácula por las informaciones que daría este narcotraficante al juez correspondiente.

 

Ante tal posibilidad, recomendaba a los nacidos entre el periodo 1940-70  a estar con la mente abierta y que olvidaran, por un momento, sus valores éticos, referentes históricos progresistas o conservadores, valores tradicionales o su devoción duartiana, altagraciana o cristiana, antes de dar inicio a una sesión para tratar de entender lo ocurrido con el caso Quirino a la luz de lo que se llama "Teoría de Juegos".

 

Tal hipótesis trata de aplicar las matemáticas para entender ciertos fenómenos sociales. Ella utiliza modelos para estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos (los llamados juegos) y llevar a cabo procesos de decisión. Sus investigadores estudian las estrategias óptimas, así como el comportamiento previsto y observado de individuos en juegos. Algunos tipos de interacciones aparentemente distintas pueden, en realidad, presentar estructuras de incentivos similares y, por lo tanto, representar conjuntamente un mismo juego.

 

Esa visión jugadora, negociadora y orientadora para decisiones "racionales" constituye el pilar donde la cultura del pragmatismo descarnado de finales del siglo XX encontró su refugio teórico y hasta filosófico.

 

Los principios de tal teoría de juegos permearon en primer lugar a la matemática pura, luego a la ciencia económica, se extendió al análisis político, al análisis de los mercados, a la sociología, la biología y hasta el sistema judicial de norteamericano  la utiliza intensivamente.

 

La susodicha teoría trata de cómo en las situaciones sociales, los grupos interactúan, deciden, cooperan y se equilibran. Estos criterios influyeron antes y durante la Guerra Fría debido, sobre todo, a su aplicación en la estrategia militar —en particular a causa del concepto de destrucción mutua garantizada. En fin, piense que cualquier juego es como una metáfora de la conducta humana.

 

Algunos atrevidos ya le atribuyen a estos principios de los juegos sociales certezas semejantes a la "ley de la selección natural" de Charles Darwin. Mas, en aquel caso estaríamos en escenarios con actores sólo humanos y en el evolucionismo interactúan animales y plantas, el homo sapien inclusive.

 

Ante tantos fenómenos socio-políticos, judiciales y económicos que le agobian día a día, usted merece una plataforma conceptual que aunque no se los justifiquen, le explique por lo menos toda la lógica y la naturaleza de ellos.

 

 Así podría encontrar cierta racionalidad en las negociaciones judiciales y daría respuestas a una serie de preguntas, tales como: ¿Prevalecería el narcotráfico? ¿La propaganda y el clientelismo son parte de la democracia? ¿Los Atracos, ajustes de cuentas e intercambios de disparos tienen cierta racionalidad? ¿Son válidos el Transfugismo y la instrumentalización política de muertos célebres? ¿Son fiables las administraciones de loterías? ¿Cuáles son las perspectivas de los Papeles del BC, los fondos pensiones y deuda pública ante una debacle fiscal? ¿Quién no lava y ni presta la batea? ¿Por qué algunos estafan hasta a sus mejores amigos? ¿Por qué un Cardenal inspira odio en vez de amor? ¿Por qué es tan popular el Ultranacionalismo? ¿Por qué surge la Guerra de Irak o el  conflicto judío-palestino?

 

En fin,  "La Teoría de Juegos" intenta  responder a estas y otras interrogantes que nos agobian. "Pare de sufrir por un momento" y use como herramienta de análisis estos criterios. Aunque ellos no sean tan inspiradores como la Biblia, ni tan seductores como el materialismo histórico, le ofrecen siquiera una explicación verificable del salvajismo amoral prevaleciente en las sociedades "postmodernas", la dominicana inclusive.

 

Para que empiece a saborear los beneficios de este modelo matemático  sólo pregunte a un político, a un gobernante, a un empresario o al mismo cardenal,  si el individuo toma decisiones fundamentadas en ventajas y creencias o en cambio es motivado por principios morales e institucionales.

 

El caso Quirino es paradigmático. La interrelación entre el sistema judicial norteamericano y los acusados responde a un segmento de dicha teoría que se llama "La Teoría del Orgullo", la cual es el punto de partida que tuvo John Nash, el mismo de "Beautiful mind", para la formulación de su famosa teoría del equilibrio.

 

En ese juego judicial equilibrado, recibirían menos penas aquellos prisioneros que confiesen y delaten rápido y con humildad. Las máximas penas las recibirían aquellos que mientan y sean delatados. Los delatores por retaliación contra otros prisioneros recibirían penas intermedias. El peor de los escenarios para la justicia es que nadie confesara. Sería muy provechoso que los nuevos implicados extraditables y los excluidos transitoriamente, tomaran en cuenta estas elucubraciones, pues les pudieran serles útiles en sus respectivas estrategias de defensa y sobrevivencia en ese mar de juegos judiciales.

 

¿Prevalecerían en todo caso, las estrategias racionales fundamentadas en ventajas y creencias o en cambio primarían la legalidad, la fidelidad al amigo, los principios morales, religiosos, patrióticos o constitucionales? Según este lineamiento teórico, en la vida real prevalecen las ventajas y las creencias, lo demás, se lo comen los ratones. Así piensa y actúa hasta el sistema judicial norteamericano en la mayoría de los casos.

 

En 1921, el matemático francés Emile Borel visualizó que las situaciones de la vida real, tales como las económicas y las guerras, son como metáforas del juego de Póquer. ¿Cuántas veces percibimos que la gestión del béisbol o el baloncesto es semejante a cómo la gente toma decisiones de la vida real?

 

Pero sin duda, el húngaro John Von Neumann es una de las mayores celebridades, no sólo como precursor de las computadoras, sino también por la teoría de juegos. En 1950 fue coautor junto al economista Oskar Morgenstern del libro "Juego y Comportamiento Económico".

 

A la luz de estos principios, ya en 1957, el economista Charles Downs escribió su libro "Una Teoría Económica de la Democracia". Esta obra clásica explica la racionalidad política del voto y la lucha partidaria como si los actores fueran mercaderes de pura cepa. Es decir, que hace 52 años, ya Downs nos brindaba un marco conceptual para la explicación del Transfugismo y el mercadeo de la campaña política.

 

¿Y usted que cree? ¿Prevalecerían en todo caso las estrategias racionales fundamentadas en ventajas y creencias o en cambio,  primaría la legalidad, los principios morales, religiosos, patrióticos o las bondades a las que usted aspiraría?

 

Créalo o no, 5 matemáticos y/o economistas que se destacaron por sus trabajos fundamentados en la teoría de Juegos ya recibieron compartidos  dos premios Nóbel de Ciencias Económicas. En 1994,  compartieron el Nóbel en Ciencias Económicas,  John Nash, John Harsanyi y Reinhard Selten,  por sus contribuciones a esta ciencia social por medio de la teoría de juegos.  Y como si fuera poco, en el año 2005,  por las mismas razones y el mismo premio los recibieron los economistas Robert Aumann y Thomas Schelling.

 

Como aprecia, esta teoría tiene un excelente pedigrí y bien vale la pena auscultar a la sociedad dominicana a la luz de ella. Como ejercicio, formule sus propios escenarios y aplíqueles la teoría de juegos a: el caso  Paya, el proceso de reforma constitucional, el caso de un prisionero que cargue 20 millones de pesos y su custodia sea un teniente con 9 mil pesos de sueldo, ¿que usted haría si tuviera todo el poder posible?, o si tuviera un millón de galones de gasolina un viernes y recibiera una confidencia oportuna de aumento de precio, en fin, las situaciones sobran para que juegue con escenarios de la vida real.

 

Si cuando termine su ejercicio escuchara ruidos y viera luces intermitentes,  confirmaría que ya la República Dominicana es como un casino  rodeado de juegos por todas partes.

Valerio Lara

 
 

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De: Ricardo Anglada, San Cristobal
Excelente articulo.