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Con respecto a los clientes residenciales en Estados Unidos, 100 pie cúbicos de gas natural (GN) tienen un precio promedio US$ 1.48, mientras el galón de gas propano (GLP), 2.25.
Esos combustibles tienen una capacidad calorífica de 103 mil y 91 mil BTU en cada una de sus respectivas unidades. Es evidente que desde esa referencia, 1000 BTU (unidad térmica) de GN es 68% más barato que el de propano.
Con respecto al diesel, la ventaja de precio del GN es 32%.
El precio del GN al por mayor, para el año corriente 2009, es apenas US$ 0.67 por cada 100 pie cúbico. Esa gran ventaja de precio fue la que indujo a la empresa AES a establecer en Boca Chica un gigantesco complejo de gas natural para la generación de electricidad. Esa plataforma ahora serviría también para la distribución de ese combustible en el sector transporte.
Una planta a GN de 100 Kw consume alrededor de 1,650 pies cúbicos. Si se usara como referencia el precio al por mayor de ese combustible, tal como lo gestionan los grandes generadores, se determinaría que el Kwh costaría apenas 4 centavos de dólar.
Ese precio por generación de $US0.04 por cada Kwh es apenas 1.50 pesos, es decir, la tercera parte de lo que se cobra por electricidad a un cliente pobre, beneficiario de "subsidio".
Si se toma en cuenta que a los clientes comerciales, industriales y residenciales de mediano consumo se les facturan el kwh a 9 pesos, entonces esa cantidad es 6 veces más que el costo bruto de generación, si se asume el precio al por mayor del GN. No sé en qué país esa brecha es tan exorbitante.
Una inferencia clara es que si existiera un mercado de libre competencia en el campo de la energía, los sectores afectados por los apagones y las altas tarifas tendrían una oportunidad para la autogeneración de electricidad a muy bajo costo, sin ruidos y con menos daño al medio ambiente. Se liberarían en forma muy particular de los apagones y de ñapa contralarían las pérdidas por transporte y distribución.
Ojalá! los empresarios dominicanos se unieran para la instalación de una suplidora al por mayor de gas natural con el propósito específico de suplir a las empresas o comunidades de industriales o comerciales que se decidan a la autogeneración con GN.
Algunos sindicalistas, a quienes se suponen personas de menor competencia empresarial, ya tienen la visión de reemplazar al gas propano por este combustible más barato. Con ese objetivo ofrecen la venta masiva de un kit convertidor GN, el que permite el uso del gas natural en motores diesel o de gasolina.
Sentiría vergüenza ajena con las asociaciones empresariales y cooperativas, si los sindicalistas-empresarios tuvieran mayor éxito que ellos.
Pero no todo es color rosa, es decir morado o blanco. Los datos y estos planes de negocio tienen como referencia al mercado estadounidense, el cual es bien informado, transparente y competitivo.
Mas, el mercado dominicano tiene sus propias características, entre las cuales resalta que en este país el gas propano tiene un precio muy inferior a la referencia internacional y al inverso, el gasoil y la gasolina tienen precios un 68% superior al mercado USA.
Por esas distorsiones los proyectos GN serían una seria amenaza contra los ingresos fiscales que se generan por la aplicación de la ley de los hidrocarburos y las megas inversiones en la generación de electricidad.
Tome en cuenta que por cada US$1 del precio del barril de petróleo, el impuesto selectivo a los hidrocarburos se afecta en un 1%. Es por eso que el monto del impuesto ad-valoren a los derivados del petróleo de enero-septiembre 2009 se estiman en 7,500 millones de pesos, mientras en el año 2008 fueron de 12,700, para una reducción de casi un 41%. Esta drástica reducción se debe a su vez a la caída de precio del barril de petróleo.
Por tanto, vivimos en una “isla al revés”, donde la reducción de precios de los hidrocarburos se convierte en una calamidad fiscal estatal. No sería fantasioso si se estimaran que ese negocio genera el 10% de todos los ingresos públicos.
Por el otro lado, la autogeneración a mediana escala de consorcios comerciales e industriales con gas natural, a precios de mayorista, desmantelarían la crisis de energía y por ende castraría los megas proyectos de inversión árabes o rusos. Así también pondría en graves apuros al paradigma de las EDES, el cual se fundamenta en los monopolios separados de los negocios de la generación y la distribución.
Por tanto, el uso gas natural, la política de eficiencia energética, la reducción de precios del barril de petróleo, el agregado de etanol a la gasolina, la libre competencia en el mercado de los combustibles y hasta los programas e ahorro de la energía, entre otras medidas favorables en otras sociedades, aquí, en República Dominicana se convierten en desventajas para ingresos fiscales y los grandes emporios fundamentados en la crisis de electricidad. La razón es sencilla: somos un país “al revés”.
Es por eso que no hay que ser astrólogo para el pronóstico de que el gas natural dominicano no tendrá un precio al público tan natural como ese nombre, sino distorsionado y adecuado a esas coyunturas.
Es sencillo, un precio local con referencia internacional del GN sería catastrófico para los impuestos onerosos a los hidrocarburos y a los presentes y futuros megas generadores de electricidad.
Cuando acabe el fantasma de los fraudes eléctricos, iniciará el proceso fantasmagórico de quienes aspiren a sacarle ventaja eléctrica o de transportación al gas natural.
Entonces, AES que prende y vamos pa´lante.
Valerio Lara (valeriolara@hotmail.es)
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