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FÉLIX CALVO
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16 de Enero del 2010, 9:19 PM
Unidos en la tragedia
 

Surgieron redes en procura de asistencia para Haití. 7dias.com.do ha publicado, desde el primer momento, dónde y cómo donar, a partir de las redes creadas,  todas de indudable calidad moral para ello.

 

Contrario a lo que uno que otro desinformado ha intentado sostener, en realidad la reacción de la humanidad hacia la tragedia del pueblo haitiano ha sido total, con suficientes sentimientos de estima y, sin dudas, con ayuda que desborda la débil preparación del vecino país para manejarla.

 

De la tristeza que brota de la tragedia haitiana surgen esperanzas conmovedoras, como la disposición de casi todo el mundo para que la asistencia actual se convierta en permanente y ese país pueda caminar de manera definitiva hacia el progreso. Países ricos y países pobres, grandes y pequeños, acuden, con lo que pueden, hacia Haití.

 

La solidaridad tiene formas de medirse, pero el tamaño de la ayuda no es la única forma de verla, son los gestos y actitudes hacia la tragedia.

 

A mí me llama la atención la reacción espontánea del pueblo dominicano hacia Haití. Mucho antes que el gobierno actuara en escuelas, en colegios y en centros de trabajos se formaban comités de ayuda hacia Haití, sin que nadie lo propusiera desde arriba. Surgieron redes en procura de asistencia para Haití. 7dias.com.do ha publicado, desde el primer momento, dónde y cómo donar, a partir de las redes creadas,  todas de indudable calidad moral para ello.

 

La tragedia suspendió de manera definitiva las festividades extendidas de Navidad y final de año que, con tantos feriados en enero, parecen nunca  llegar al final. Decenas de actividades sociales fueron suspendidas en el país mucho antes del duelo oficial decretado por el presidente Fernández a su regreso de Haití.

 

Un silencio y una tristeza no expresada de manera  pronunciada se nota en cada ciudadano, desaparecieron los ruidos musicales, por ejemplo.

 

Muchas iniciativas personales en pro de ayudar a la población haitiana llenarían centenares de páginas si alguien se dispusiera a narrarlas.

 

En el ínterin, es importante apuntar que la reconstrucción de ese país será dura, larga, pero posible y necesaria. De ese proceso la República Dominicana no estará ausente. De alguna manera debería involucrarse hasta donde Estados Unidos, Canadá, Francia y Brasil lo permitan o definan.

 

Un hecho relevante esta vez es que Estados Unidos, el gran vecino haitiano muy rico, tiene en el mando a un grupo de ciudadanos con fuertes sentimientos humanos, aterrizados, solidarios y siempre dispuestos a ir donde sea necesario. El presidente Obama se comprometió en público, frente a su vicepresidente y frente a Hilary Clinton, a agenciar grandes fondos para ayudar al desarrollo haitiano, no solo en esta coyuntura, sino en el largo plazo. Y eso es importante acentuarlo.

 

Canadá también se sacude y acelere la emisión de visas para inmigrantes haitianos que ya la solicitaron. En ello va a trabajar de inmediato desde Santo Domingo. Solo en Montreal, ciudad que no es de habla francesa, hay alrededor de 100 mil ciudadanos de origen haitiano. Enorme es la capacidad de Canadá para ayudar a Haití.

 

Francia y Brasil deben definir sus ofertas. Aunque pronto llegaría a Haití el presidente francés, su discurso requiere de un necesario aterrizaje en hechos, no en promesas. Y Brasil debe ir más allá del aporte en fuerzas paramilitares que buscan estabilidad en el vecino estado.

 

Reconstrucción de Haití significa levantamiento de grandes asentamientos humanos, novedosos, pero también  levantar un eje vial que intercomunique a todo el territorio por carreteras bien hechas. Esas vías siempre serán pequeñas en relación al kilometraje de un país con apenas 27 mil kilómetros cuadrados. Sin ese eje vial no es posible que la inversión privada acuda allí y Haití pueda explotar sus recursos, incluyendo al turismo.

 

Un esfuerzo extraordinario debe ir hacia la educación por lo que hay que construir miles de escuelas y politécnicos que permitan que esa nación en una década  pueda lograr un buen avance en esa materia. No olvidemos que el 48 % de la población  haitiana es menor de los 18 años.

 

Un salto al desarrollo en Haití ayudará mucho a República Dominicana y transformará nuestro mercado laboral para siempre.

 

Félix Calvo

 
 

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De: Rosa Perez, Bonao
El mundo ha acogido la propuesta de Miguel VArgas de iniciar un Plan Marshall para Haiti, dirigido por quienes pondran el dinero: Los Norteamericanos. No con propuestas estupidas de que todos los que deban no paguen y le entreguen ese dinero Haiti. Por eso es que sus propuestas se caen, porque son los disparates mas grandes que se pueda inventar. Imaginense que el Banco Mundial, solo relega el pago de 38 millones 6 años, pero es que el irresoluto-simulador, piensa que la economia del mundo se puede manejar como el maneja la dominicana en base manipulacion mediatica y alterando estadisticas.