En medio del llanto y el dolor de la tragedia en que se encuentra la provincia de San Cristóbal, debido al impacto en muertes, destrucción y heridos provocados por la explosión de una fábrica, resalta el esfuerzo y la valentía de los bomberos dominicanos para enfrentar desgracias, ante las cuales pudieran tener entrenamiento suficiente, no así las herramientas necesarias.
Una joven voluntaria del cuerpo de bomberos, Mariah Valera, de apenas 19 años de edad, inmersa en las labores de rescate y contención, en un instante de los esfuerzos por salvar vidas y rescatar cadáveres, de aportar para que la tristeza y el dolor mengüen, llamó la atención en San Cristóbal.
El sofocante humo, las enormes tareas que los resultados de la explosión han impuesto, no ha sido óbice para que Mariah no entregue lo mejor de sí junto a sus compañeros, de siempre olvidados, recordados solo ante la tragedia, los bomberos.
Mal pagados y poco valorados por la población, convertidos en veces en la cenicienta del servicio público, apuntados en el olvido de todos, hasta el momento de la necesidad, los bomberos son héroes anónimos de la tragedia, que encuentran reconocimiento en la satisfacción del deber cumplido.