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Internacionales 
  • Por: Agencias
  • viernes 09 mayo, 2025

«Me están arrancando mi vida»: cubana deportada de EE.UU. se separa de su bebé

La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional asegura que Sánchez optó por su deportación sin la niña a pesar de que las leyes permiten deportarlas juntas. Canizares critica las políticas migratorias actuales.

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La cubana Heidy Sánchez llora al ver en su teléfono móvil la foto de su hija de 17 meses. La niña mira a través de la ventana de su casa en Tampa, Florida, pensando que su madre volverá del trabajo en cualquier momento.

La última vez que estuvieron juntas, relata Sánchez a EFE, fue hace un par de semanas en una oficina del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de EE.UU., cuando los agentes las separaron. Dos días después, Sánchez fue deportada a Cuba.

«Me esposaron, me llevaron a una celda y le dije al agente: ‘¿Qué necesidad tienes de esposarme? Si ya me estás quitando la vida, ya me estás matando, me estás separando de lo que más quiero en el mundo’», cuenta desde una casa en La Habana.

Sánchez pasó las siguientes 48 horas de un centro de detención a otro. Recorrió cientos de kilómetros en un autobús. Permaneció esposada y se le permitió cambiarse de ropa, pero solo para ponerse un uniforme gris, mientras el avión de deportación ya la esperaba en Miami.

Solo pudo contactar a su esposo por un breve momento porque un agente de ICE se apiadó al verla.

«¿Te entregaron a la niña?», fue lo primero que preguntó su marido, quien es ciudadano estadounidense, al igual que la pequeña, que sufre ataques epilépticos.

"Deportación separa madre e hija"
La cubana Heidy Sánchez habla en entrevista con EFE este miércoles, en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa

Sin opción para la hija

La abogada de la cubana, Claudia Canizares, criticó las "irregularidades" cometidas por la administración de Donald Trump, la cual ha sido acusada por organizaciones civiles de emprender una cruzada antimigrante sin precedentes y de violar el debido proceso.

Cañizares, Sánchez y su familia están explorando todas las vías legales para lograr que ella regrese a EE. UU. Además, están reuniendo firmas y buscando apoyo en redes sociales.

Además de la falta de comunicación, la abogada criticó que el Gobierno estadounidense no le diera la opción de ser deportada junto con su hija, como establecen este tipo de procedimientos.

También señaló a las autoridades por haber afirmado que Sánchez ya había sido deportada, cuando en realidad aún se encontraba en territorio estadounidense.

Sánchez asegura que el agente de ICE en Tampa, ciudad en la que vivía, se limitó a decirle que llamara a su esposo para que recogiera a la menor.

Respuesta oficial del Departamento de Seguridad Nacional

La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, rechazó esta denuncia en respuesta a una pregunta de EFE, asegurando que Sánchez solicitó ser enviada a Cuba «sin su hija» y que la dejó al cuidado de «un pariente en EE.UU.».

«Nos tomamos en serio la responsabilidad de proteger a los niños y seguiremos trabajando con las autoridades para asegurarnos de que los menores estén seguros y protegidos», añadió.

Sánchez ingresó a Estados Unidos en 2019 a través del programa Quédate en México, implementado durante el primer gobierno de Trump, el cual requería que los migrantes solicitaran una cita para pedir asilo desde el otro lado de la frontera.

La cubana, quien vendió su casa para costearse el viaje, no pudo asistir a la cita porque tuvo que resolver un asunto urgente en México.

Posteriormente, cruzó a la ciudad estadounidense de Laredo y, tras explicar su situación y permanecer bajo custodia, se le permitió quedarse con la condición de presentarse anualmente ante las oficinas de ICE.

Esas citas anuales, relata Sánchez, se convirtieron en mensuales una vez que comenzó la nueva Administración. Hasta que, un día a mediados de abril, se decidió inesperadamente "adelantar su cita". Fue entonces cuando le informaron que la decisión "estaba tomada": sería deportada.

Para Cañizares, el quid de la cuestión no es solo "que no tuvieron consideración con ella", sino que además "la separaron de la niña y de su esposo", siendo una persona "que no tiene antecedentes criminales".

Política antimigrantes

El caso de Sánchez es similar al de muchos otros migrantes que no encajan en el perfil de peligrosos criminales o miembros de bandas que la Casa Blanca ha prometido deportar ipso facto.

«No es cuestión de política; yo sé que ellos están haciendo su trabajo. Pero, ¿y los sentimientos? Mi niña me necesita, y yo también la necesito a ella, y eso es lo que no quieren ver ni entender», apunta Sánchez.

En las oscuras 48 horas que precedieron a su deportación, Sánchez encontró refugio con otras dos madres detenidas que serían deportadas junto con ella: una cubana y una hondureña.

Dos semanas después de su deportación, Sánchez se encuentra en una situación delicada. El intenso estrés provocó que tuviera una crisis nerviosa en la mañana de este miércoles.

Cada vez que tiene la oportunidad, intenta llamar a su casa en Tampa, lo cual es difícil debido a los frecuentes cortes de luz que sufre Cuba y los constantes problemas de conectividad.

Según relata a EFE, cuando logra llamar a su esposo, su hija suele repetirle una y otra vez frente a la pantalla: “Mamá, ven”.

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