

Puerto Príncipe, Haití.-. Este lunes se cumplen cuatro años de magnicidio del presidente Jovenel Moise por encargo a mercenarios en su residencia.
Desde entonces, este país ha caído en el caos institucional y con una mayor incidencia de las bandas armadas, con un alto nivel de inseguridad y violencia.
De acuerdo a las Naciones Unidas, en los primeros seis meses se registran 4,026 fallecidos y más de un millón de haitianos desplazados internamente, desde barrios de la capital haitiana por el temor a los grupos armados.

En junio se cumplió también el primer año de la misión de paz liderada por Kenia, con efectivos de Belice, Jamaica, Bahamas y El Salvador, con pocos resultados en cuanto al combate de las bandas, que han intensificado la ola de violencia, secuestros y abusos sexuales.
También estos grupos han incrementado el reclutamiento de menores, con una proyección de que el 40 por ciento de los miembros de las 200 bandas podrían se niños y adolescentes, obligados mayormente a dejar sus hogares y las escuelas para protegerse del terror.
El magnicidio de Moise vino a agravar una crisis institucional y de seguridad que se incubada en este país, que tuvo su implosión en el hecho sangriendo que se produjo la madrugada del 7 de julio de 2021, en su residencia privada, en el sector de Pèlerin 5, en Puerto Príncipe. Al menos recibió 12 disparos de fusil.
Para la trama fueron contratados mercenarios de Colombia y entre los implicados fue detenido el médico Christian Emmanuel Sanon, quien tenía aspiraciones de llegar a la Presidencia de Haití.

Al menos hay 40 imputados en los tribunales estadounidenses y haitianos, en espera de juicio.
Entre ellos figura el empresario haitiano-chileno Rodolphe Jaar, quien confesó haber financiado la operación, además de haber adquirido armas y alojado al comando armado en Haití.
También el exoficial colombiano Germán Rivera García, alias "Colonel Mike", quien reconoció haber alterado el plan original de secuestro para convertirlo en un asesinato.