
Caracas, Venezuela.- El gobierno de Colombia ha repudiado los ataques de Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro.
Tropas de Estados Unidos han atacado territorio venezolano desde la madrugada de este sábado, según ha confirmado el gobierno del presidente Nicolás Maduro.
En un comunicado, se acusa formalmente a Estados Unidos de perpetrar lo que se califica como una “gravísima agresión militar” contra territorio venezolano.
Los ataques han sido lanzados en Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira, lo que ha generado conmoción en la población.
En un comunicado oficial, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó que el Gobierno venezolano reportó que los ataques habrían alcanzado “localidades civiles y militares” de la capital, así como zonas de los estados Miranda, Aragua y La Guaira.
Dijo que constituyen una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, en particular de los principios de soberanía, igualdad entre los Estados y prohibición del uso de la fuerza.
Según el texto, la acción militar atribuida al Gobierno de Estados Unidos "amenaza la paz y la estabilidad internacional, especialmente en América Latina y el Caribe", y pone en riesgo la vida de millones de personas. Caracas sostiene que el objetivo de la ofensiva sería apoderarse de los recursos estratégicos del país, especialmente el petróleo y los minerales, y forzar un cambio de régimen político.
"Después de más de doscientos años de independencia, el pueblo y su gobierno legítimo se mantienen firmes en la defensa de la soberanía y del derecho inalienable de decidir su destino", señala el comunicado, que denuncia un intento de imponer "una guerra colonial" contra Venezuela.
Por su parte, el régimen venezolano instó a las fuerzas sociales y políticas del país a movilizarse y repudiar lo que calificó como un "ataque imperialista". Según la declaración oficial, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana está desplegada en "perfecta fusión popular-militar-policial" para garantizar la soberanía y el orden interno.
Asimismo, anunció que activará su ofensiva diplomática ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, la CELAC y el Movimiento de Países No Alineados, con el objetivo de exigir la condena internacional y que se responsabilice al Gobierno estadounidense.