
La Alianza por la Democracia (APD) rechazó de manera contundente la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, al considerar que constituye una grave violación del derecho internacional y un precedente peligroso para la estabilidad política y jurídica global.
La organización advirtió que recurrir a la fuerza para dirimir conflictos entre Estados erosiona principios que han sostenido la convivencia internacional durante décadas.
En un pronunciamiento público, la APD recordó que el derecho internacional surgió como un freno al poder de las naciones más fuertes frente a las más débiles, una conquista alcanzada tras la Segunda Guerra Mundial, que dejó más de 60 millones de víctimas.
Aunque admitió que este marco legal no siempre se ha aplicado de manera coherente, subrayó que ha funcionado como un referente esencial para ordenar las relaciones entre países.
La entidad alertó que los acontecimientos recientes en Venezuela ponen en entredicho esos principios y abren la puerta a escenarios de inestabilidad y confrontación a escala mundial.
En ese contexto, afirmó que ninguna nación, independientemente de su poder, puede imponerse por la vía de la fuerza sobre otra.La APD evocó la historia de América Latina y el Caribe, marcada durante el siglo XX por reiteradas intervenciones militares que dejaron un alto costo humano y prolongadas luchas por la soberanía.
A su juicio, las diferencias políticas o las críticas a determinados gobiernos no justifican, bajo ninguna circunstancia, el regreso del intervencionismo militar en la región.
En el caso dominicano, la organización recordó las invasiones de 1916 y 1965, señalando esta última como una gesta histórica en defensa de la soberanía nacional. Sostuvo que esa memoria debe servir de referencia ante situaciones como la que vive actualmente Venezuela.
El documento también apeló al legado de figuras históricas dominicanas como Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Matías Mella, Gregorio Luperón, las Hermanas Mirabal y los Héroes de Junio y Abril, como símbolos de la defensa de la autodeterminación y la dignidad nacional.
Asimismo, la APD afirmó que la experiencia histórica demuestra los efectos negativos de intentar imponer la democracia mediante la fuerza o cambios abruptos de régimen, y aseguró que en América Latina no existe un solo ejemplo de desarrollo sostenible alcanzado bajo ocupación militar o intervención extranjera.
La organización advirtió que el Caribe y América Latina deben preservarse como una zona de paz y señaló que la normalización del intervencionismo podría afectar directamente la estabilidad y el bienestar de países como la República Dominicana, cuya economía depende en gran medida del turismo.
Finalmente, la APD hizo un llamado a la desescalada y al diálogo entre los venezolanos, reconociendo los problemas internos que enfrenta ese país, pero insistiendo en que las soluciones no deben ser impuestas por potencias extranjeras.
En ese sentido, instó al Gobierno dominicano a promover activamente un clima de democracia, soberanía y paz en Venezuela.
El pronunciamiento fue firmado por Max Puig, presidente de la Alianza por la Democracia, en Santo Domingo, el 5 de enero de 2026.