
Este martes 6 de enero de 2026 se conmemoran 12 años del asesinato de la actriz y exreina de belleza venezolana Mónica Spear y de su esposo, Henry Thomas Berry, un crimen que no solo sacudió a Venezuela sino que dio la vuelta al mundo y se convirtió en un símbolo doloroso de la violencia que afecta al país petrolero.
La tragedia ocurrió la noche del 6 de enero de 2014, cuando la pareja, que había regresado a Venezuela desde Estados Unidos para disfrutar de unas breves vacaciones con su hija y prepararse para un proyecto cinematográfico, fue emboscada durante un intento de asalto en la autopista Valencia–Puerto Cabello, en el sector El Cambur, estado Carabobo.
Después de que su automóvil sufriera una falla y quedara varado, delincuentes armados interceptaron el vehículo mientras era remolcado por una grúa y abrieron fuego contra la familia. Spear, de 29 años, murió tras recibir varios disparos y su esposo, de 39 años, también falleció en el ataque, mientras que su hija de cinco años sobrevivió con una herida en la pierna.
La menor fue atendida primero en un hospital de Puerto Cabello y luego trasladada a Caracas, para continuar su recuperación. Tras el crimen, quedó bajo el cuidado de sus abuelos maternos en Estados Unidos y posteriormente con otros familiares cercanos.
Las autoridades lograron identificar y capturar a varios de los responsables del doble homicidio. El autor material del disparo que acabó con la vida de Spear, Gerardo José Contreras Álvarez, fue detenido en 2015 y condenado a más de dos décadas de prisión; sin embargo, murió en prisión años después.
A doce años de los hechos, el recuerdo de Mónica Spear permanece en la memoria colectiva no solo por su trayectoria como Miss Venezuela 2004 y actriz, sino también por el impacto que su asesinato tuvo en el debate sobre la inseguridad y la violencia en Venezuela.