
El Senado de la República aprobó este jueves, en única lectura, la ley que crea la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y regula el Sistema Nacional de Inteligencia, una iniciativa que ahora queda en manos del Poder Ejecutivo para su promulgación u observación.
Con esta votación, el Congreso corrige el revés sufrido en enero de 2024, cuando el Tribunal Constitucional anuló la norma por no haber sido tramitada como ley orgánica.
El proyecto fue reintroducido por el presidente del Senado, Ricardo de los Santos, para subsanar los errores señalados por el alto tribunal.
Tras ser aprobado inicialmente en la Cámara Alta, el texto pasó a la Cámara de Diputados, donde fue modificado y devuelto al Senado.
Debido a la cercanía del vencimiento del trámite legislativo, fijado para el 12 de enero, los senadores acogieron los cambios sin enviarlos a comisión. La aprobación no estuvo exenta de divisiones.
Los senadores Omar Fernández y Félix Bautista, de la Fuerza del Pueblo, votaron en contra, mientras que el vocero de esa bancada, Eduard Espiritusanto, respaldó la iniciativa.
El oficialista PRM y sus aliados aportaron la mayoría de los votos favorables.
En la Cámara de Diputados, los bloques opositores habían advertido que la ley concede amplios poderes a la DNI y podría afectar derechos fundamentales.
La normativa establece a la Dirección Nacional de Inteligencia como el órgano rector del Sistema Nacional de Inteligencia, adscrito directamente al presidente de la República, con el mandato de realizar labores de inteligencia y contrainteligencia para proteger la seguridad nacional, el orden interno y la institucionalidad democrática.