
Un análisis de PharmacyChecker revela profundas disparidades en los precios de fármacos esenciales y reaviva el debate sobre la regulación y las políticas de la Casa Blanca.
Los estadounidenses continúan pagando algunos de los precios más altos del mundo por medicamentos recetados, en muchos casos varias veces más que los pacientes de Canadá y Europa, de acuerdo con datos de PharmacyChecker, una plataforma reconocida por comparar precios internacionales de fármacos.
El análisis muestra diferencias especialmente marcadas en medicamentos esenciales de uso común. Uno de los casos más llamativos es el del inhalador Spiriva Respimat, utilizado para tratar enfermedades pulmonares crónicas: mientras que en Estados Unidos su precio supera los 120 dólares, en Canadá y otros países puede adquirirse por alrededor de un dólar, según precios registrados en enero de 2026.
Las brechas no se limitan a este medicamento. Fármacos ampliamente recetados como Januvia, para la diabetes tipo 2; Bystolic, para la hipertensión; y Renvela, utilizado en pacientes con enfermedad renal crónica, cuestan en promedio tres veces más en Estados Unidos que en Canadá. En el caso del anticoagulante Xarelto, empleado para prevenir y tratar coágulos sanguíneos, el precio en el mercado estadounidense llega a ser hasta cinco veces mayor.
De forma general, la base de datos de PharmacyChecker indica que los pacientes estadounidenses pagan entre dos y diez veces más por los mismos medicamentos que sus contrapartes en Canadá o Europa, una tendencia que se repite en decenas de productos farmacéuticos.
Expertos señalan varias causas detrás de estas disparidades, entre ellas la falta de regulación de precios en el mercado estadounidense, la mayor protección y exclusividad de las patentes y un sistema sanitario que, en gran medida, depende de precios más elevados para sostener la cadena de innovación y comercialización.
El tema ha sido recurrente en el discurso político. El expresidente Donald Trump ha acusado en repetidas ocasiones a países europeos y a Canadá de aplicar tácticas “brutales” para mantener bajos los precios de los medicamentos. En mayo de 2025, anunció su intención de reducir los costos en Estados Unidos mediante una orden ejecutiva conocida como la política de la “Nación Más Favorecida”, que busca equiparar los precios estadounidenses con los más bajos pagados en el extranjero.
Sin embargo, esta iniciativa enfrenta una fuerte resistencia legal y de la industria farmacéutica. Las grandes compañías del sector argumentan que una reducción forzada de precios podría frenar la innovación y el desarrollo de nuevos tratamientos. Por su parte, los críticos recuerdan que intentos similares en el pasado fracasaron debido a la presión política y a prolongadas impugnaciones judiciales.
Mientras el debate continúa, millones de pacientes en Estados Unidos siguen asumiendo costos significativamente más altos por medicamentos que, en otros países, son considerablemente más accesibles.

Fuente Statista