
Santo Domingo, Rep. Dom.- El Instituto Duartiano congregó este domingo a cientos de ciudadanos que se dieron cita para honrar la memoria del patricio Juan Pablo Duarte, en la "Cabalgata por la Patria", que transformó a la Ciudad Colonial en un vibrante escenario de historia y tradición, donde el repicar de los pasos firmes de los caballos sobre el pavimento evocó las gestas libertarias de la nación.
El evento ecuestre marcó el inicio formal del programa de actividades conmemorativas por el 213 aniversario del natalicio del líder trinitario; con esta iniciativa la institución buscó resaltar el papel crucial que desempeñó el caballo en las acciones bélicas y de desplazamiento que permitieron la independencia dominicana.
La jornada comenzó a las 4:00 de la tarde, partiendo desde el emblemático Altar de la Patria. Desde ese punto sagrado, una impresionante columna de jinetes y ejemplares equinos inició un recorrido que llenó de colorido y fervor patriótico las calles de la antigua ciudad.
Decenas de caballos, manejados por habilidosos jinetes, se convirtieron en el centro de atención, robándose las miradas y los aplausos de una multitud compuesta por familias dominicanas y turistas extranjeros. El desfile avanzó rítmicamente por las calles Pina, Padre Billini, Isabel la Católica y Mercedes, trazando una ruta cargada de colorido y simbolismo.
Uno de los momentos más solemnes de la tarde ocurrió durante la parada en el parque Duarte. En este espacio, la banda de música del Ejército de la República Dominicana interpretó con gallardía los himnos Nacional y a Duarte, elevando el espíritu cívico de los presentes.
Acto seguido, los directivos del Instituto Duartiano, acompañados por los caballistas, procedieron a depositar una ofrenda floral ante la estatua del prócer. Este gesto reafirmó el compromiso de las instituciones presentes con la preservación de los valores de libertad, soberanía e independencia que Duarte inculcó a su pueblo.
El doctor Wilson Gómez Ramírez, presidente del Instituto Duartiano, tomó la palabra para destacar el éxito rotundo de la convocatoria. En su discurso, enfatizó que la soberanía nacional es eterna y que actividades como esta permiten apreciar los frutos de la entrega incondicional del "Prócer de próceres".
Por su parte, Manuel Alberto Gómez, presidente ad vitam de la Asociación de Caballos de Paso Higüeyano (ACPH), expresó su satisfacción por la acogida popular del evento. Señaló que fue emocionante observar cómo la gente caminaba a pasos agigantados para seguir el galope de los caballos bajo el influjo de los colores patrios.
La representación de la Asociación Dominicana de Caballos de Paso (ADOPASO) también estuvo presente a través de Alexis Thompson. Su participación subrayó la unidad de los sectores ecuestres del país en torno a una causa que trasciende lo deportivo para convertirse en un acto de identidad nacional.
Resultó particularmente impresionante la exhibición de la Caballería de Sangre del Ejército de la República "Kalil Haché". Sus diestros miembros, montados sobre ejemplares imponentes, hicieron gala de una disciplina castrense que recordó la vida militar de Duarte, quien también recorrió los caminos de la patria a caballo.
El desfile contó además con la participación de diversos colectivos, entre ellos el Grupo Trillo de Raulin Browuer y el Grupo Salamanca, representado por Felipe Lugo y Braulio Peralta. Estas agrupaciones aportaron diversidad y destreza a la columna ecuestre que serpenteaba por la Ciudad Colonial.
Otras entidades que se sumaron a la manifestación fueron el Club Caballista de Villa Mella, el Grupo La Manada, el Grupo Ciudad Ganadera y el Grupo Monte Plata. La presencia de estos grupos demostró el alcance nacional de la convocatoria y el arraigo de la cultura del caballo en distintas regiones de la República.
A lo largo del trayecto, los rostros de los niños y adultos reflejaban una mezcla de asombro y alegría. La actividad no solo ofreció un espectáculo visual de primer nivel, sino que sirvió como una lección viva de historia sobre la importancia de no transigir en los esfuerzos por mantener la independencia a cualquier costo.
Tras completar el circuito por las históricas vías coloniales, la cabalgata retornó a su punto de origen en el Altar de la Patria. El cierre de la actividad estuvo marcado por un sentimiento de renovación del orgullo nacional, dejando una huella profunda en los cientos de asistentes que disfrutaron de la tarde.
Finalmente, el Instituto Duartiano logró su cometido de avivar el patriotismo y recordar que la patria "late con mucha fuerza en el corazón de los dominicanos". La jornada concluyó como una verdadera fiesta de la identidad, donde la historia y la tradición se dieron la mano en honor al fundador de la República.