
La comunidad de Barrero, en Puerto Plata, vive hoy una calma inquietante. Han pasado más de tres semanas desde la desaparición de Brianna Genao, una niña de apenas tres años, y el despliegue de búsqueda que sacudió la zona en los primeros días prácticamente se ha desvanecido.
Donde antes hubo un intenso ir y venir de rescatistas, ahora solo permanecen dos miembros de los equipos que encabezaron los operativos iniciales. La reducción de personal coincide con el retiro de las agencias internacionales que se sumaron al caso: el FBI concluyó su participación el pasado 19 de enero, tras apoyar las labores con unidades caninas especializadas.
Brianna fue vista por última vez el 31 de diciembre de 2025, alrededor de las cinco de la tarde, mientras jugaba con otros niños en una vivienda de dos niveles, pintada de verde, en la comunidad de Barrero. Ese mismo día, sus familiares reportaron oficialmente su desaparición.
La investigación tuvo un punto clave el 1 de enero de 2026, cuando equipos de búsqueda encontraron una zapatilla rosada que pertenecía a la menor entre las ruinas de una vivienda abandonada, a poco más de 100 metros del lugar donde fue vista por última vez. El hallazgo fue incorporado de inmediato al proceso investigativo.
Días después, el 7 de enero, las autoridades reforzaron los operativos con un amplio rastreo aéreo. Drones del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911, junto a nueve dispositivos adicionales de distintos calibres, sobrevolaron un radio de entre tres y cuatro kilómetros, a alturas de hasta 400 pies, en un esfuerzo por obtener nuevas pistas.
Hoy, sin embargo, Barrero permanece en silencio. Un silencio que contrasta con la angustia de una comunidad que aún espera respuestas sobre el paradero de Brianna.