
Washington. -El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que Venezuela atraviesa una nueva etapa de transición tras la salida de Nicolás Maduro, con el objetivo final de convertir al país en una nación “estable, democrática, próspera y amistosa”, mientras Washington avanza en un plan de estabilización que incluye el levantamiento controlado de sanciones petroleras.
Rubio explicó que la prioridad inmediata del gobierno estadounidense ha sido evitar un colapso interno en Venezuela, como una guerra civil o una crisis migratoria masiva hacia Colombia y el Caribe. Según el funcionario, estos escenarios se lograron contener mediante conversaciones directas con las fuerzas que actualmente controlan el aparato estatal y de seguridad del país.
Uno de los pilares del plan es un mecanismo temporal que permite a Venezuela exportar petróleo previamente sancionado y en cuarentena, venderlo a precios de mercado y destinar los ingresos a una cuenta supervisada por Estados Unidos. Los fondos, dijo Rubio, solo podrán usarse para gastos que beneficien directamente al pueblo venezolano, como el pago de servicios públicos, salarios esenciales y la compra de medicamentos.
El secretario detalló que este esquema fue necesario debido a la grave crisis fiscal del país y a la falta de capacidad de almacenamiento petrolero. Como parte del acuerdo, Venezuela se comprometió a adquirir insumos energéticos clave directamente a Estados Unidos, sustituyendo a Rusia como su principal proveedor de diluyentes para el crudo pesado.
Rubio sostuvo que la administración estadounidense busca avanzar hacia una fase de recuperación, en la que la industria petrolera venezolana funcione de manera normalizada, sin corrupción ni control de redes clientelares. En ese sentido, destacó la aprobación de una nueva ley de hidrocarburos que flexibiliza las restricciones a la inversión privada impuestas durante la era de Hugo Chávez, aunque reconoció que aún será necesario profundizar las reformas.