8ef31a96 9467 41f6 ac96 c69f49e637bcLos tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, están reclamando que con determinación y sabiduría se produzcan cambios verdaderos, dirigidos a renovar y avanzar para lograr transformar la realidad existente, impulsando el progreso en la vida política, social, económica, profesional y personal, de modo que se supere el estancamiento y las dificultades, que impiden las aspiraciones de un mejor
porvenir.
Es hora de asumir con responsabilidad y entusiasmo un compromiso
real de solidaridad con los más pobres y vulnerables, fortaleciendo los
valores humanos, avanzando paso a paso, haciendo camino al andar,
aprovechando cada instante, para reinventar la realidad circundante
mediante la lucha consciente y organizada de una sociedad dispuesta
a construir un futuro mejor para sus hijos.
Hay que construir confianza día tras día con la seguridad, de que la
unidad de la sociedad nos podrá llevar adelante, no importa los
obstáculos que se presenten, a veces no se alcanzan todos los
propósitos que nos proponemos, pero esto no debe ser motivo de
desilusión y frustración, sino de levantarse con más fuerza, decisión y
organización para lograr los objetivos colectivos de la nación.
Hay que dar un giro al rumbo actual, hay que avanzar, seguir
adelante, tener disponibilidad para el cambio y esforzarse para
conseguirlo, estos nuevos tiempos nos traen nuevos retos, es
necesario entender la necesidad de trabajar juntos para enfrentar los
desafíos comunes, asumiendo un compromiso activo ciudadano, por
el bien común y la renovación permanente de la sociedad.
La sociedad dominicana actual es víctima de una serie de problemas
de corrupción, impunidad, violencia, deterioro institucional, exclusión
social, fragilidad de las familias, abandono de los más vulnerables,
delincuencia, inseguridad ciudadana, desigualdad y falta de
oportunidades entre muchos otros, que reflejan la crisis de valores
que padece el país y el aumento general del malestar colectivo.
Esta grave situación es analizada por la carta pastoral de la iglesia
católica de Enero del 2026, al señalar que, ‘la renovación bautismal
implica una actitud activa frente a las realidades que afectan
la dignidad humana, como la corrupción, la violencia, la inseguridad
ciudadana y la negación de derechos fundamentales, entre ellos la
salud, la educación y la vivienda’’.
El documento afirma que estas situaciones no pueden dejar
indiferente a la comunidad cristiana, lo que fue reforzado por el
presidente de la Conferencia del Episcopado dominicano, Monseñor
Héctor Rafael Rodríguez, al presentar la carta pastoral en Santiago el
día de la Altagracia,” no podemos vivir una fe cómoda, silenciosa o
indiferente, hay que comprometerse con la transformación de la
sociedad’’.
El arzobispo de Santiago también llamó al uso responsable de los
medios de comunicación y las redes sociales, exhortando a evitar la
difusión del odio, la calumnia, los chismes y la desinformación y a
promover la verdad, la justicia y el respeto a la dignidad humana, lo
que fortalecería la participación democrática, el diálogo social y la
convivencia pacífica de la sociedad.
Cada dia tiene sus luces y sombras y estas marcan el pulso de la vida
pública nacional, convivimos con limitados avances institucionales y
prácticas que limitan el régimen democrático, lo que aumenta la
desconfianza e incertidumbre ciudadana sobre su futuro social y
económico y dificulta la toma de decisiones, conduciendo a la
inestabilidad emocional y económica, política y social de la sociedad.
El superar la inercia, el estancamiento, la corrupción y la desigualdad
en la sociedad, implica un proceso de renovación y avance continuo
de autorreflexión, innovación y cambio, fomentando una ciudadanía
activa con una cultura de paz, solidaria y capaz de adaptarse a las
nuevas realidades, superando la indiferencia y fomentando la justicia,
la honestidad, la equidad y la transparencia.
La renovación y el avance social son fundamentales para lograr
superar las dificultades, las desigualdades y las crisis institucionales;
en este mundo tan difícil y complejo, se requiere participación activa
de la ciudadanía, educación continua y empoderamiento real para
impulsar una justicia aplicada con honestidad, superar paradigmas
obsoletos y lograr la necesaria transformación del Estado.
Renovar es corregir, incluir y dignificar, es tomar decisiones
responsables que conduzcan a una transformación real de la sociedad
y el estado, siempre recordando y teniendo bien presente lo dicho por
el maestro juan Bosch, en su obra composición Social Dominicana, “lo
que ha fracasado no ha sido el pueblo dominicano; ha sido el sistema
en que ha vivido”.
Luis Fernández, Politico, escritor y comunicador