

Santo Domingo, RD.- El secuestro del coronel Donald J. Crowley, agregado militar de la embajada de Estados Unidos, cuyo acontecimiento cumplió 56 años hace tres días, constituye uno de los episodios más críticos durante los doce años de gobierno del fallecido expresidente Joaquín Balaguer.
Este hecho fue escenificado el 24 de marzo de 1970 por un comando unificado antirreeleccionista de militares y civiles del Movimiento Popular Dominicano, que reclamaba la libertad de los presos políticos de ese régimen.
El secuestro fue cometido cuando el coronel Crowley fue interceptado en los alrededores del hotel El Embajador, en el Distrito Nacional. Luego fue trasladado a una residencia ubicada en la avenida Francia, muy cerca del Palacio de la Policía Nacional.
Los captores exigían la liberación de 20 dirigentes de izquierda y miembros del Movimiento Popular Dominicano (MPD), la mayoría de los cuales estaban recluidos en la cárcel de La Victoria.
Poco después de su secuestro, los responsables divulgaron un comunicado firmado por el agregado militar, en el que asegura: “Me encuentro muy bien. Estoy custodiado por cincuenta hombres armados. Solo liberando a los veinte presos políticos lograré mi libertad. No realicen allanamientos y retengan todas las patrullas policiales y militares de la ciudad”.
Tan pronto como se cometió el secuestro, el Gobierno de Balaguer negó, en un principio, cualquier negociación con los responsables del rapto de Crowel. Ese proceso de diálogo se prolongó por más de 50 horas.
La mediación fue asumida por la Iglesia Católica y representantes de medios de comunicación. Se integró una comisión recomendada por los secuestradores, con la participación de monseñor Hugo Eduardo Polanco Brito, arzobispo coadjutor de Santo Domingo; Rafael Kasse Acta, rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD); y Bienvenido Mejía y Mejía, presidente de la Asociación Dominicana de Abogados (ADOMA).
En ese ambiente, el presidente Balaguer accedió a las exigencias y, a las seis de la tarde del 25 de marzo, el embajador dominicano en México, Héctor García-Godoy, recibió una notificación de una respuesta positiva del gobierno de ese país para recibir a los 20 presos políticos.
Una hora y media después, a las 7:30 de la noche, el Ministerio de Relaciones Exteriores recibió instrucciones desde el Palacio Nacional para solicitar formalmente visas a la Embajada de México.

Monseñor Polanco Brito fue elegido para acompañar a los prisioneros en su viaje. Entre ellos se encontraban Maximiliano Gómez (El Moreno), Winston Franklin Vargas Valdez (Platón), Efraín Sánchez Soriano (Pocholo), Manolo Plata (Freddy Valdez), Clodomiro Gautreaux, Roberto Matos Vallejo, José Gil Torres, Luis Larancuent Morris, Miguel Reyes Santana, Luis Emilio Arias, Juan Pablo Gómez, Héctor Dumariel Santana, Ángel Darío Alcántara y José Ignacio Marte Polanco.
Pero no fue hasta el 2 de abril cuando el coronel Donald J. Crowley fue finalmente liberado y trasladado a Washington.
No fue hasta el 9 de junio cuando el entonces jefe de la Policía, Rafael Guzmán Acosta, identificó y acusó a Héctor Antonio Ortiz Jáquez, Rafael Luna Cabrera, Rafael Francisco Taveras Rosario, Amín Abel Hasbún, Ivonne Altagracia Payano Chevalier, Manuel de Jesús Loubriel (Checho), Julio Amaury Justo Duarte, Héctor Rafael Justo Duarte, Bartolomé Arias Muñiz (alias Manuel Antonio Muñiz) y Otto Morales como los responsables del secuestro del coronel Crowley.
Se ha señalado que la participación de Amín Abel en ese hecho podría ser la principal causa de su asesinato, ocurrido en septiembre de 1970.