

Santo Domingo, RD.- El reverendo Francisco Benito Alvarado, Vicario de Pastoral de Adolescencia y Juventud, lamenta la cantidad de jóvenes que son arrastrados por las mentiras de las redes sociales, plataformas digitales e influencers que se convierten en falsos profetas, quienes con sus palabras y actitudes muestran el vacío que llevan en sus corazones.
“Así edifican para sí mismos y sus seguidores una falsa idea de la felicidad, un relativismo de la verdad, una concepción errónea de la misma y un culto al cuerpo que destruye por completo el ser interior que llevan dentro”, agregó.
Expresó su preocupación por el riesgo que implica que los niños usen la tecnología mientras sus padres están absortos en sus intereses personales.
"Lamentó que el agente de formación y referencia del niño y de la niña en etapa de aprendizaje esté detrás de la pantalla y no en el seno de una familia que vela día a día por la vida integral de las personas."
Dijo que, de esa forma, los menores se convierten en víctimas visibles y consumidores de podredumbre, transformándose en contenido y en monedas, "pero que no contribuyen en nada a la edificación del ser humano que asume los retos y desafíos de la sociedad actual".
Lamento por la Iglesia.
Pidió perdón por las ocasiones en que la Iglesia Católica ha ignorado la verdad del Evangelio, distrayéndose con proyectos personales y convirtiéndose en "mejor amiga de funcionarios de escritorio".
Clamó por el perdón por las veces que la Iglesia ha ignorado a los enfermos, a los ancianos, a los inmigrantes, a los encarcelados y a los pecadores impertinentes.
En la primera palabra: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, el reverendo Francisco Benito Alvarado, también administrador de la Parroquia Nuestra Señora de la Fe del Distrito Nacional, pidió perdón por la Iglesia, “que olvida la horizontalidad del Evangelio, el cual nos invita a ser hermanos de todos, recordándonos que las diferencias nos complementan y nos hacen más fuertes”.
"Perdona a tu iglesia cuando, en lugar de ser un espacio de seguridad para los más pequeños, se ha convertido en un lugar de angustia y dolor", agregó el sacerdote.
“Nuestro camino más seguro es pedirte perdón y presentarnos ante tu misericordia”, indicó.
Clamó a Dios por el perdón de la Iglesia cuando no sabe lo que hace. "El clamor de Jesús invita a unirse en oración intercesora, para pedir por aquellos que ignoran la verdad del Evangelio y, como resultado, se refugian en la clandestinidad del pecado".