

El experimento de la ciudad de Dublin, Ohio, con un robot policía autónomo terminó en fracaso. Tras casi diez meses de operaciones, DubBot, un robot de seguridad diseñado para patrullar espacios públicos, fue retirado de servicio en mayo de 2026 después de no registrar ninguna detención, infracción o incidente que requiriera intervención policial.
DubBot, un modelo Knightscope K5 de 1,5 metros de altura y 181 kilos de peso, comenzó a operar en julio de 2025 en el estacionamiento Rock Cress. Equipado con cámaras de vigilancia de 360 grados, audio bidireccional y un botón de emergencia para conectar a los ciudadanos con operadores humanos, el robot fue presentado como una herramienta innovadora para reforzar la seguridad pública y prevenir delitos.
La ciudad había invertido inicialmente 238.440 dólares para adquirir dos unidades del robot. Sin embargo, solo una fue entregada debido a problemas de fabricación del proveedor. Tras la cancelación anticipada del programa piloto y un reembolso parcial, el costo final para los contribuyentes ascendió a 67.548 dólares.
Según las autoridades, durante todo el tiempo que permaneció en servicio, DubBot no detectó actividades sospechosas, no emitió multas, no registró delitos y tampoco recibió llamadas de emergencia a través de su sistema de asistencia. La falta de resultados llevó al Departamento de Policía de Dublin a concluir que el proyecto no justificaba su continuidad.
El plan original contemplaba una operación de dos años, pero el bajo rendimiento del robot aceleró su retiro antes de cumplir el primer año. La decisión también generó cuestionamientos sobre el uso de fondos públicos en tecnologías experimentales que aún no han demostrado una utilidad práctica consistente.
El caso de DubBot se suma a otros antecedentes similares en Estados Unidos. Robots Knightscope K5 desplegados en el metro de Nueva York y en el aeropuerto de San Antonio también fueron retirados debido a problemas de navegación, limitaciones operativas y la necesidad constante de supervisión humana.
La experiencia ha reabierto el debate sobre la viabilidad de la seguridad robótica en espacios públicos. Mientras gobiernos y organismos buscan incorporar inteligencia artificial y automatización para optimizar recursos, expertos consideran que los resultados obtenidos hasta ahora muestran que la sustitución de personal humano por robots en tareas de vigilancia aún enfrenta importantes desafíos técnicos y operativos.