

Santo Domingo, RD.-. Los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio habrían tenido su origen en el sistema de falla de Boconó, una extensa y peligrosa fractura geológica de más de 500 kilómetros que atraviesa el norte del país desde los Andes venezolanos hasta el mar Caribe.
No es la primera vez que esta estructura tectónica siembra destrucción en territorio venezolano. La falla de Boconó es la misma responsable de los devastadores terremotos de 1812 y 1894, dos de los sismos más mortales y destructivos en la historia del país, lo que la convierte en una amenaza geológica con un historial trágico y comprobado.
Los especialistas la consideran una de las fallas más activas y peligrosas de toda América del Sur. Su alta actividad se debe a que funciona como límite entre la placa del Caribe y la placa sudamericana, dos enormes bloques tectónicos que se desplazan de forma constante, acumulando tensión durante décadas e incluso siglos, hasta liberarla de manera súbita y violenta en forma de terremotos de gran magnitud.
Los sismos del 24 de junio reavivan el debate sobre la preparación y los sistemas de alerta temprana en Venezuela ante una amenaza geológica que, según los expertos, no ha dicho su última palabra.