

Enfrentamientos entre manifestantes y la policía antidisturbios albanesa frente al Parlamento de Tirana dejaron este jueves seis heridos (tres agentes y tres manifestantes) durante una nueva jornada de protestas contra proyectos inmobiliarios de lujo vinculados a la familia de Donald Trump.
Los choques se produjeron cuando varios manifestantes derribaron barreras metálicas, lanzaron piedras contra los agentes y llegaron a arrojar huevos contra vehículos de diputados, según informó el canal TV Top Channel.
Algunos de los manifestantes intentaron irrumpir en el edificio parlamentario, lo que llevó a la policía a responder con gas lacrimógeno y a realizar detenciones.
Aunque la concentración matinal de este jueves reunió a unos pocos cientos de personas, las protestas suelen crecer por la noche, cuando miles de ciudadanos marchan por la principal avenida de Tirana.
Las movilizaciones forman parte de la bautizada como «la revolución del flamenco», que comenzó como oposición al vallado de zonas húmedas costeras en el lago Vjosa-Narta, cerca de Vlora, para proyectos turísticos de lujo.
Entre ellos figura un complejo vinculado a inversiones de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, a través de su firma Affinity Partners, además de otro desarrollo en la isla de Sazan.
Los flamencos rosados de esos humedales en el suroeste de Albania, con más de 200 especies protegidas, se han convertido en el símbolo de una protesta que ha evolucionado hacia un movimiento más amplio contra la corrupción.
El movimiento denuncia que el Estado ha mirado a otro lado mientras oligarcas se han apropiado de valiosos terrenos costeros, en un proceso que consideran un ejemplo de privatización del patrimonio público.
Además de la dimisión del primer ministro socialista Edi Rama y su gabinete, los manifestantes reclaman la formación de un gobierno técnico interino durante 12 meses, reformas constitucionales que limiten a dos los mandatos del jefe del Gobierno y la derogación de la ley de «inversiones estratégicas», a la que responsabilizan de facilitar este tipo de desarrollos.
El movimiento también exige la salida del líder del conservador y opositor Partido Democrático, Sali Berisha, al que acusan de formar parte de un sistema político que consideran corrupto y que rechazan en su conjunto.