

Washington.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado ligeramente a la baja su previsión de crecimiento mundial para este año, mientras que ha corregido al alza la expansión prevista para 2027, para tener en cuenta el impacto sobre la actividad de "dos fuerzas principales que actúan en sentidos opuestos", en referencia a la crisis provocada por la guerra en Oriente Próximo y la aceleración del ciclo tecnológico mundial, impulsada por la inteligencia artificial (IA).
De este modo, la actualización estival de las perspectivas económicas mundiales de la institución con sede en Washington contempla que el crecimiento mundial será del 3% en 2026, una décima por debajo de lo estimado en abril, mientras que ha revisado dos décimas al alza el anticipado para 2027, hasta el 3,4%.
Este panorama general prácticamente sin cambios respecto de abril oculta una variación sustancial entre países, con mejoras para algunos exportadores de energía y economías estrechamente integradas en la cadena de valor tecnológica global, así como retrocesos para los importadores de materias primas que no estén bien posicionados para beneficiarse de la actividad impulsada por la IA.
"La actividad económica mundial y sus perspectivas están siendo moldeadas por dos fuerzas principales que actúan en sentidos opuestos, con efectos asimétricos entre países", ha destacado el FMI.
En el caso de las economías avanzadas, la entidad dirigida por Kristalina Georgieva proyecta un crecimiento del 1,7% para 2026 y del 1,8% para 2027, lo que implica una rebaja de una décima este año, pero una mejora de igual proporción para el próximo.
En Estados Unidos, ha mantenido un crecimiento del 2,3% en 2026 y elevado una décima el de 2027, hasta el 2,2%, ante el respaldo de la política fiscal, las condiciones financieras favorables y la continua inversión empresarial relacionada con la tecnología, con un impacto limitado de la guerra dado el estatus de exportador neto de energía del país.
Para la zona euro, sin embargo, el FMI ahora prevé un crecimiento del 0,9% en 2026 y del 1,2% en 2027, lo que implica un recorte de dos décimas este año y mantener estable el pronóstico de abril para 2027, reflejando un importante arrastre negativo del primer trimestre a causa principalmente de Irlanda, pero también indicativo de una débil dinámica en otros lugares, así como el impacto negativo derivado del aumento de los precios de la energía.
En el caso de las economías emergentes y en desarrollo, se proyecta que el crecimiento se desacelere al 3,8% en 2026 antes de recuperarse al 4,5% en 2027, frente al 3,9% y el 4,2% que anticipaba, respectivamente, en abril, teniendo en cuenta las diferencias en la dependencia de materias primas, la exposición geográfica, las remesas y los ingresos por turismo, así como la sensibilidad a las condiciones financieras y la posición en la cadena de valor tecnológica global.
Para China, el FMI espera una desaceleración del crecimiento al 4,6% en 2026, frente al 4,4% anticipado en abril, y al 4,1% en 2027, una décima mejor que la anterior previsión, mientras que se prevé que India crecerá un 6,4% en 2026 y un 6,7% en 2027, lo que supone un recorte de una décima este año, pero una revisión al alza de dos para el próximo respecto de las previsiones de abril.
En cuanto a la inflación global, el FMI proyecta que la tasa general aumente del 4,1% en 2025 al 4,7% en 2026 como consecuencia del alza de los precios de la energía y los alimentos, antes de moderarse al 3,9% en 2027. De este modo, la institución ha subido tres décimas su pronóstico de inflación para 2026 respecto de abril, así como en dos décimas el de 2027.
Asimismo, confía en que la inflación subyacente vuelva al objetivo solo gradualmente en varias economías importantes: a mediados de 2027 en el Reino Unido, a finales de 2027 en Japón y Estados Unidos, y a principios de 2028 en la zona del euro.