

Las remesas enviadas por millones de emigrantes se han convertido en una de las principales fuentes de ingreso de divisas para varios países de América Latina, llegando incluso a superar la inversión extranjera directa en algunas economías. Un análisis de Latinometrics revela que Centroamérica recibió más de US$50,000 millones en remesas durante el último año, un incremento superior al 20 % respecto al período anterior, consolidando estos recursos como un pilar fundamental para millones de familias.
El estudio destaca que la mayor parte de ese flujo de dinero corresponde a Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Belice, aunque son Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua los países donde las remesas tienen un impacto más determinante.
En estas naciones, el dinero enviado por sus ciudadanos en el extranjero ya rivaliza o supera a la inversión extranjera directa como principal fuente de dólares para la economía.
Sin embargo, el informe advierte que, aunque las remesas alivian las finanzas de los hogares y ayudan a cubrir gastos esenciales como alimentación, vivienda, salud y educación, no sustituyen la inversión productiva necesaria para impulsar el crecimiento económico de largo plazo. Los expertos señalan que estos recursos sostienen el consumo, pero no siempre generan nuevas empresas, industrias o empleos formales.
El fenómeno también se extiende a otros países de América Latina. En Colombia, por primera vez desde 2004, las remesas enviadas por emigrantes alcanzaron aproximadamente US$13,000 millones, superando los US$12,000 millones recibidos por concepto de inversión extranjera directa. El dato refleja un cambio significativo en la estructura de ingresos externos del país.
Por su parte, México continúa siendo el mayor receptor de remesas de América Latina, aunque mantiene elevados niveles de inversión extranjera, mientras que la República Dominicana figura entre los principales receptores de remesas de la región, pese a no formar parte de Centroamérica. En ambos casos, los envíos de dinero desde el exterior representan un importante soporte para el consumo interno y la estabilidad económica de miles de hogares.