
El oro vivió un año excepcional en 2025, logrando su mayor ganancia anual desde 1979 y alcanzando repetidamente máximos históricos. La fuerte demanda se explica por la creciente incertidumbre económica y política global, incluyendo los temores sobre nuevos aranceles impulsados por Donald Trump y la posible sobrevaloración de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial.
Actualmente, la cantidad total de oro extraído a lo largo de la historia sería suficiente para llenar entre tres y cuatro piscinas olímpicas. La mayor parte de ese volumen se ha obtenido desde 1950, gracias al avance de la tecnología minera y al descubrimiento de nuevos yacimientos.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, aún podrían extraerse unas 64.000 toneladas adicionales de oro de las reservas subterráneas conocidas. No obstante, los expertos prevén que la oferta del metal tienda a estabilizarse en los próximos años, lo que podría seguir sosteniendo su valor.
“El oro no está vinculado a la deuda de otra persona, como ocurre con los bonos o las acciones, cuyo rendimiento depende del desempeño de una empresa”, explicó Nicholas Frappell, jefe global de mercados institucionales de ABC Refinery. “Es un excelente diversificador en un mundo muy incierto”, añadió.
Esta percepción es compartida por analistas del sector financiero. Susannah Streeter, estratega jefe de inversiones de Wealth Club, afirmó que el oro “parece no tener límites” en el contexto actual de inestabilidad política y volatilidad de los mercados.
Con los inversores buscando protección frente a posibles turbulencias económicas, todo apunta a que el oro seguirá consolidándose como uno de los principales refugios de valor a nivel mundial.