

Los bienes textiles y confecciones de la República Dominicana no serán afectados por el arancel temporal del 10 % aplicado a la mayoría de productos importados por Estados Unidos desde el 24 de febrero de 2026. La exclusión, confirmada en un anuncio oficial de la Presidencia estadounidense y citada por DR-Cafta News Report, garantiza que estos productos continúen ingresando libres de impuestos bajo el marco del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-Cafta), preservando así la competitividad del sector exportador dominicano en su principal mercado.
La medida arancelaria, establecida mediante la aplicación de la Sección 122 de la Trade Act of 1974, fue proclamada por el presidente Donald Trump con una vigencia inicial de 150 días. El gravamen ad valorem del 10 % excluye explícitamente a los textiles y confecciones provenientes de los países miembros del DR-Cafta, siempre que cumplan con las reglas de origen establecidas en el acuerdo.
El texto oficial precisa que los productos textiles de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana podrán seguir entrando al mercado estadounidense sin aranceles. Esta disposición evita que el sector textil dominicano enfrente incrementos de costos que sí impactarán a otros rubros no amparados por acuerdos comerciales preferenciales.
De acuerdo con cifras del U.S. Census Bureau, durante 2024 las exportaciones dominicanas hacia Estados Unidos alcanzaron los 7,501.5 millones de dólares, reflejando la magnitud del intercambio bilateral y el peso estratégico del sector textil dentro de esa relación comercial.
Autoridades económicas y representantes de la industria han valorado positivamente la exclusión, subrayando que protege miles de empleos vinculados a la manufactura y a las zonas francas. Sin el beneficio del DR-Cafta, el nuevo arancel habría provocado ajustes inmediatos en la estructura de precios, reduciendo la competitividad internacional del sector y generando incertidumbre en el empleo.
Aunque inicialmente se había contemplado la posibilidad de elevar el arancel hasta un 15 %, voceros gubernamentales estadounidenses confirmaron que, por el momento, el impuesto se mantendrá en el 10 %, sujeto al desarrollo de acciones bilaterales y a la evolución de las relaciones comerciales con otros países.
La Casa Blanca indicó que el objetivo de la norma es proteger los intereses nacionales y reequilibrar las relaciones comerciales de Estados Unidos. En ese contexto, la exclusión de los textiles dominicanos amparados por el DR-Cafta responde tanto al cumplimiento de compromisos internacionales como a la intención de evitar impactos negativos en sectores estratégicos.
Con esta decisión, República Dominicana consolida su posición como socio comercial clave de Estados Unidos y obtiene estabilidad frente a un escenario global marcado por crecientes tensiones arancelarias.