

El líder del Partido Republicano, José Antonio Kast, asumirá este miércoles la presidencia de Chile tras ganar las elecciones con la mayor cantidad de votos registrada en la democracia chilena. Su llegada al poder marca un hecho inédito: se convierte en el primer político abiertamente defensor del legado de Augusto Pinochet en portar la banda presidencial desde el retorno a la democracia en 1990.
Kast, quien hace cuatro años perdió la segunda vuelta frente al progresista Gabriel Boric, centró su nueva campaña en combatir la delincuencia y la migración irregular, dejando en segundo plano propuestas anteriores más polémicas como eliminar el Ministerio de la Mujer o restringir derechos reproductivos. Durante la campaña reconoció que mantiene sus convicciones, pero que “los chilenos tienen otras urgencias”.
Abogado ultracatólico y líder del Partido Republicano, Kast recorrió el país prometiendo políticas de “mano dura” contra el crimen, reforzar el sistema penitenciario y frenar la inmigración irregular. También anunció un plan para recortar 6.000 millones de dólares del gasto público en 18 meses, aunque sin detallar completamente cómo se aplicarán esas medidas.
El nuevo mandatario superó a otros líderes de la derecha chilena, como la exministra Evelyn Matthei y el líder libertario Johannes Kaiser, gracias a una estrategia de bajo perfil y un discurso centrado en orden, seguridad y valores familiares.
Tras su victoria, Kast protagonizó una transición política poco habitual, con críticas abiertas al gobierno saliente y una presencia activa en el debate parlamentario.
En el plano internacional, visitó a dirigentes ideológicamente cercanos como el presidente argentino Javier Milei, con quien incluso posó con una motosierra, símbolo de los recortes económicos impulsados en Argentina. También se reunió con el mandatario salvadoreño Nayib Bukele para discutir posibles reformas al sistema penitenciario, y sostuvo encuentros con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Kast proviene de una familia de inmigrantes alemanes. Su padre estuvo afiliado al partido nazi y participó en la Segunda Guerra Mundial. El ahora presidente estudió Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile y fue diputado durante 16 años por la Unión Demócrata Independiente (UDI), partido conservador surgido durante la dictadura.
En 1989 apoyó el “sí” en el referéndum que buscaba prolongar el mandato de Pinochet. Además, ha realizado declaraciones en defensa del régimen militar, lo que ha generado fuertes críticas de organizaciones de derechos humanos, especialmente cuando ha sugerido revisar la situación de exmiembros de la dictadura condenados por violaciones a los derechos humanos.
Con su llegada al poder, Chile inicia una nueva etapa política marcada por promesas de seguridad y reformas económicas, pero también por el debate sobre el legado histórico y el rumbo democrático del país.