

Santo Domingo, RD.-. El mundo tuvo hoy sus ojos puestos en Pekín. En la mañana de este 14 de mayo, el presidente Xi Jinping sostuvo conversaciones con Donald Trump en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing, en ocasión de una Visita de Estado a China.
El momento más resonante llegó cuando Xi lanzó una pregunta que los analistas no tardaron en catalogar como una advertencia: "¿Pueden China y Estados Unidos superar la trampa de Tucídides y establecer un nuevo paradigma para las relaciones entre grandes potencias?"
El término fue popularizado por el politólogo de Harvard Graham Allison, tomando como referencia al historiador griego Tucídides. Su argumento: cuando una potencia emergente desafía a otra establecida, el conflicto es prácticamente inevitable.
La mayoría de analistas considera que el tono de Xi fue eminentemente conciliador, planteando si los dos países podrían afrontar juntos desafíos significativos en aras de la estabilidad global. Sin embargo, Xi también advirtió que la cuestión de Taiwán es el asunto más sensible en la relación bilateral, señalando que si no se aborda adecuadamente, ambas naciones podrían enfrentar choques e incluso conflictos abiertos.
Por su parte, Trump calificó el encuentro como "la cumbre más importante que el mundo está mirando" y describió a Xi Jinping como "un gran líder", mostrando un tono igualmente cálido ante las cámaras.