

Santo Domingo, RD.-. Una alarmante realidad se esconde detrás de las rejas de los centros penitenciarios dominicanos: de una población carcelaria que supera los 25,000 privados de libertad, al menos 20,702 padecen algún trastorno psicológico, lo que equivale al 80% del total de reclusos en el país.
Según especialistas en salud mental, las patologías detectadas en esta población no son casuales, sino que responden directamente a las condiciones de encierro y el aislamiento prolongado a las que se ven sometidos los internos, factores que deterioran progresivamente su salud mental.
Los psicólogos consultados señalan que el hacinamiento, la falta de estímulos, la separación familiar y la pérdida de autonomía son elementos que inciden de manera determinante en el desarrollo de estos trastornos al interior de los recintos carcelarios.
La cifra pone en evidencia la necesidad urgente de implementar programas de atención psicológica y salud mental dentro del sistema penitenciario dominicano, como parte de una reforma integral que garantice condiciones dignas de reclusión y mayores posibilidades de rehabilitación para quienes cumplen condena.