

EEUU.-La inflación vuelve a ubicarse en el centro de la escena económica de Estados Unidos. Según estimaciones recientes, el índice de precios al consumidor en mayo superó el 4% anual, una cifra que no se registraba desde hace tres años. Este dato anticipa una aceleración en el ritmo de incremento de los precios, situando a la economía estadounidense ante un nuevo pico inflacionario que marca un quiebre respecto a la tendencia de los últimos meses. El dato definitivo se conoció este miércoles por la tarde, cuando se publicó oficialmente el informe correspondiente a mayo.
El fenómeno inflacionario de las últimas semanas adquiere especial relevancia al compararlo con el comportamiento de los años anteriores. Según registros oficiales, la última vez que la inflación anual en Estados Unidos superó la barrera del 4% fue en abril de 2023, cuando alcanzó el 4,9%. Desde entonces, el incremento de los precios había mostrado una cierta moderación, pero el repunte registrado en mayo representa la mayor variación desde ese momento, confirmando la persistencia de presiones inflacionarias en el país.
Pronósticos de los economistas y datos de FactSet sobre el IPC general y subyacente
Los analistas consultados por la empresa de datos financieros FactSet indicaron que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó el mes pasado a una tasa anual del 4,2%, en comparación con el 3,8% registrado en abril. Esta información se apoya en el comportamiento de los precios al consumidor y marcó un salto significativo respecto al mes anterior. La inflación se mantuvo por encima del objetivo anual del 2% fijado por la Reserva Federal, consolidando un escenario de presión inflacionaria sostenida.
El análisis no solo se limita al IPC general. Según FactSet, el denominado IPC subyacente, que excluye los precios más volátiles como los de alimentos y gasolina, habría mostrado un incremento mucho más moderado en mayo: 2,9% anual frente al 2,8% del mes anterior. Este dato refleja que, si bien la inflación general se acelera, los componentes estructurales de la canasta de consumo presentan una dinámica menos intensa. El seguimiento del IPC subyacente resulta clave para evaluar la tendencia de fondo de la inflación y anticipar las decisiones de política monetaria.