

El presidente estadounidense publicó en redes sociales los detalles del pacto, al que describió como la antítesis del acuerdo Obama, y anticipó la recuperación del material nuclear iraní mediante bombarderos B-2.
Santo Domingo, RD.-.El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado 13 de junio que el acuerdo alcanzado con Irán se firmará este domingo, y que inmediatamente después de su rúbrica el estrecho de Ormuz quedará "abierto para todos". La noticia fue difundida a través de su cuenta en la red social X y generó repercusión inmediata en los mercados, aunque el precio del bitcoin se mantuvo relativamente estable, cerca de los 64.000 dólares.
En su mensaje, Trump presentó el pacto como la antítesis del JCPOA, el acuerdo nuclear negociado durante la administración de Barack Obama, al que calificó de "un camino fácil y sin contratiempos hacia un arma nuclear". En contraste, el mandatario describió su propio acuerdo como "un muro que no está libre de armas nucleares", asegurando que Irán renuncia a obtener armamento nuclear por cualquier vía, ya sea mediante compra, desarrollo u otra forma de adquisición.
Trump subrayó también que, a diferencia del acuerdo anterior, el nuevo pacto no implicará ningún intercambio de dinero, en alusión directa a los pagos realizados durante la era Obama, entre los que mencionó 1.700 millones de dólares en efectivo.
Uno de los puntos más llamativos del anuncio fue la mención a una operación futura para recuperar el material nuclear iraní. Según Trump, "cuando todo esté en calma", Estados Unidos enviará sus bombarderos B-2 para extraer y destruir el polvo nuclear "enterrado en las profundidades de las montañas de granito", ya sea en territorio iraní o en suelo estadounidense.
El presidente cerró su mensaje con un tono que combinó la expectativa diplomática con una velada advertencia: "Si no es así, tenemos la alternativa definitiva, ¡que esperamos no tener que volver a utilizar jamás!".
El anuncio se produce en un contexto de alta tensión en Oriente Medio, donde el control del estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita una parte significativa del petróleo mundial, ha sido durante meses uno de los principales focos de presión geopolítica.