

Santo Domingo.- El Gobierno dominicano, a través del Fideicomiso RD Vial, adjudicó al Consorcio Autopista del Ámbar, S.R.L. la Licitación Pública Nacional FIDEICOMISO-CCC-LPN-2025-0010 para el diseño y construcción de la Autopista del Ámbar, un proyecto valorado en RD$28,800 millones que busca fortalecer la conectividad entre Santiago y Puerto Plata. La obra unirá la Circunvalación Norte de Santiago con la carretera Puerto Plata-Sosúa, reduciendo el tiempo de desplazamiento entre el Cibao y la Costa Atlántica a unos 30 minutos.
El proceso de licitación, desarrollado en coordinación con el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), se extendió por aproximadamente ocho meses, desde su convocatoria en noviembre de 2025 hasta la adjudicación en julio de 2026, con la participación de tres grandes consorcios integrados por diez empresas nacionales e internacionales.
Las autoridades destacaron que el procedimiento se realizó bajo los principios de publicidad, transparencia, igualdad de participación y libre competencia, con el acompañamiento de una Comisión de Veeduría Ciudadana, integrada por Franklin Báez Brugal, José Radhamés García González y Pedro Silverio, además de peritos especializados y la presencia de un notario público en las distintas etapas del proceso.
El proyecto contempla la construcción de una autopista de aproximadamente 35 kilómetros con estándares modernos de diseño y seguridad.
De acuerdo con RD Vial, la nueva infraestructura impulsará el turismo al facilitar el acceso a Puerto Plata y Sosúa, fortalecerá la logística y el comercio entre el Cibao y los puertos del norte, mejorará la competitividad de las zonas francas e industrias de Santiago y favorecerá el transporte de la producción agrícola hacia los principales mercados.
No obstante, la iniciativa continúa generando cuestionamientos desde el ámbito ambiental. El biólogo y ambientalista Luis Carvajal, miembro de la Comisión Ambiental de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, ha advertido que el trazado de la autopista atravesaría zonas ecológicamente sensibles de la Cordillera Septentrional.
Carvajal sostiene que las evaluaciones ambientales preliminares son insuficientes y ha insistido en la necesidad de realizar estudios estratégicos más amplios para determinar los posibles impactos ambientales y sociales antes de la ejecución definitiva del proyecto.