

Santo Domingo, RD.– El gabinete se desgasta, pero Abinader resiste. Con una aprobación cercana al 50 %, el presidente desafía el descontento que golpea a sus funcionarios y reaviva la pregunta: ¿qué explica su fortaleza política?
El mayor reto para el presidente no parece estar en su propia imagen, sino en la de quienes ejecutan las políticas públicas.

El fenómeno no responde a una sola causa. Politólogos, encuestas y el comportamiento de la opinión pública muestran una combinación de factores que explican por qué muchos dominicanos separan la imagen del presidente de la gestión de sus funcionarios.
Diversos ministerios e instituciones han enfrentado una sucesión de controversias que han impactado negativamente la percepción ciudadana.
Aunque el Gobierno ha mantenido una política de apoyo a investigaciones contra exfuncionarios de administraciones pasadas, durante la gestión de Abinader también han surgido denuncias y cuestionamientos sobre funcionarios del actual gobierno.

En algunos casos se han iniciado investigaciones administrativas o judiciales; en otros, las denuncias no han concluido en condenas. Sin embargo, el efecto político suele producirse antes de que exista una sentencia, alimentando la percepción de falta de transparencia y debilitando la confianza en determinadas instituciones.
Para muchos ciudadanos, estos episodios representan una contradicción con la promesa gubernamental de fortalecer la lucha contra la corrupción.
Uno de los principales compromisos asumidos por Abinader al llegar al poder fue transformar la Policía Nacional.
Desde entonces se han implementado cambios en los procesos de formación, supervisión, equipamiento y profesionalización de los agentes. No obstante, los resultados siguen siendo objeto de debate.
Persisten denuncias por uso excesivo de la fuerza, muertes durante intervenciones policiales, abusos y cuestionamientos sobre la efectividad del proceso de reforma.
Cada nuevo incidente reactiva las críticas y fortalece la percepción de que la transformación avanza con mayor lentitud de la esperada.
Otro episodio que golpeó al Gobierno fue la propuesta de reforma fiscal.
La iniciativa buscaba aumentar los ingresos del Estado mediante modificaciones tributarias, pero encontró una fuerte resistencia de empresarios, comerciantes, profesionales y amplios sectores de la población.
El rechazo fue tan amplio que el Poder Ejecutivo decidió retirar la propuesta antes de enviarla al Congreso, evitando un mayor costo político.
La aprobación del nuevo Código Penal ha generado una de las discusiones legislativas más intensas de los últimos años.
Aspectos como las tres causales del aborto, las nuevas sanciones penales, la responsabilidad de funcionarios públicos y otros temas han provocado enfrentamientos entre sectores religiosos, organizaciones feministas, juristas y legisladores.
Incluso el propio presidente ha reconocido la necesidad de revisar algunos aspectos antes de la aplicación definitiva de la normativa.
Aunque organismos nacionales e internacionales destacan el crecimiento económico de República Dominicana, esa percepción no siempre coincide con la realidad cotidiana de los hogares.
El incremento en los precios de alimentos, medicamentos, energía eléctrica, alquileres y otros servicios mantiene la preocupación de muchas familias.
Los apagones, los retrasos en obras públicas, las dificultades del sistema sanitario, las deficiencias en el transporte y los problemas del sistema educativo también han contribuido al desgaste de varios funcionarios.
Pese al deterioro en la imagen de parte de su equipo, existen varios factores que ayudan a explicar la estabilidad política del mandatario.
Especialistas en opinión pública sostienen que una parte importante del electorado atribuye los problemas de gestión a ministros y directores, sin responsabilizar directamente al presidente.
Este fenómeno ha sido observado en distintos gobiernos latinoamericanos y permite que el jefe de Estado conserve mejores niveles de aprobación que su equipo.
Las medidas adoptadas frente a la migración irregular haitiana figuran entre las decisiones mejor valoradas por amplios sectores de la población.
El reforzamiento de la frontera, las deportaciones y la construcción de infraestructura fronteriza han fortalecido la imagen de firmeza del presidente ante un tema considerado prioritario para muchos ciudadanos
