

Las pandillas en Haití han dejado de enfocarse únicamente en la conquista de territorios y ahora buscan controlar instituciones del Estado, rutas estratégicas y sectores clave de la economía, advirtieron este lunes altos funcionarios de las Naciones Unidas durante una sesión del Consejo de Seguridad.
Según la organización, los grupos criminales pretenden dominar el transporte, el suministro de combustible, la distribución de alimentos y diversos mercados ilícitos, fortaleciendo así su poder sobre la población y debilitando aún más al Estado haitiano.
La directora ejecutiva de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Monica Juma, afirmó que las pandillas han desarrollado un ecosistema criminal más sofisticado y resistente, diversificando sus actividades ilícitas y aprovechando la escasa presencia del Estado para presentarse en algunas comunidades como supuestos protectores.
La ONU también alertó sobre la dimensión internacional de la crisis. Indicó que armas de fuego, incluidas de uso militar, continúan ingresando al país desde el extranjero, mientras que Haití se consolida como un centro logístico para el tráfico de cocaína y otras drogas en el Caribe.
Además, las redes de tráfico de migrantes utilizan rutas que conectan Haití con Bahamas, República Dominicana, las Islas Turcas y Caicos, Estados Unidos y varios países de América del Sur. Juma pidió fortalecer los controles fronterizos, las investigaciones financieras y la cooperación regional para cortar el flujo de armas, drogas y dinero que alimenta a las pandillas.
El representante especial del secretario general de la ONU para Haití, Carlos Ruiz Massieu, reconoció avances en la organización de las elecciones, como la aprobación de un decreto electoral revisado, el presupuesto para los comicios y el inicio del registro de votantes.
Advirtió que la violencia sigue representando la principal amenaza para la celebración de unas elecciones libres y creíbles. A su juicio, los preparativos electorales y las mejoras en materia de seguridad deben avanzar de manera simultánea para evitar nuevos retrasos en la restauración del orden democrático.
La crisis también golpea con fuerza a la niñez haitiana. De acuerdo con datos verificados por la ONU, durante 2025 se registraron 2,088 violaciones graves contra 1,661 menores de edad. Entre ellas figuran el reclutamiento de 892 niños por parte de las pandillas, el asesinato o mutilación de 620 menores y el secuestro de otros 277.
Naciones Unidas estima que los niños podrían representar más de la mitad de los integrantes de estos grupos armados, una situación que calificó de alarmante.
La representante especial de la ONU para los niños y los conflictos armados, Vanessa Frazier, denunció además que numerosos menores permanecen detenidos durante años sin haber sido acusados formalmente ni presentados ante un juez.
La funcionaria insistió en que separar a los niños de las pandillas no será suficiente si no se implementan programas efectivos de protección, rehabilitación y reintegración.