

Santo Domingo.-La violencia contra las mujeres continúa siendo una de las heridas sociales más profundas de la República Dominicana. Aunque las estadísticas oficiales muestran una reducción respecto al dramático pico alcanzado en 2011, los feminicidios siguen cobrando decenas de vidas cada año y evidencian que el problema está lejos de resolverse. Detrás de cada cifra hay una historia marcada por el dolor, familias destruidas y niños que quedan huérfanos.
Hasta julio de 2026, organizaciones sociales y reportes públicos contabilizan más de 50 mujeres asesinadas, mientras las autoridades continúan consolidando las cifras oficiales. El comportamiento de este año ha reavivado el debate sobre la efectividad de las políticas públicas para prevenir la violencia de género y proteger a las víctimas.
El 2011 permanece como el año con el mayor número de feminicidios registrados en la República Dominicana en las últimas dos décadas.
Aunque hubo una disminución de 34 casos respecto al año anterior, la cifra continuó siendo extremadamente alta. Las autoridades reforzaron campañas de prevención y atención a víctimas.
La reducción fue significativa, pero el promedio seguía representando casi una mujer asesinada cada dos días.
Los casos volvieron a incrementarse. Expertos señalaron que las medidas implementadas aún no lograban reducir de forma sostenida la violencia machista.
Por primera vez en varios años el país descendió de la barrera de los 110 casos, aunque organizaciones feministas insistieron en que la cifra seguía siendo alarmante.
Se mantuvo prácticamente el mismo nivel del año anterior, evidenciando un estancamiento en la reducción.
Los asesinatos volvieron a aumentar ligeramente, manteniendo la preocupación nacional.
Se produjo un leve descenso, aunque persistían los mismos patrones: agresores que eran parejas o exparejas de las víctimas.
Fue uno de los años con menor cantidad de casos hasta ese momento, considerado un avance, aunque todavía insuficiente.
En medio de la pandemia de COVID-19, el número registrado disminuyó, pero aumentaron considerablemente las denuncias por violencia intrafamiliar durante los confinamientos.
Los casos volvieron a aumentar tras el levantamiento de las restricciones sanitarias.
La cifra más baja registrada en más de una década, aunque especialistas advirtieron que no representaba necesariamente una disminución estructural de la violencia.
El comportamiento permaneció similar al año anterior.
Se registró un nuevo incremento que volvió a encender las alarmas entre organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres.
Las estadísticas mostraron una leve reducción respecto a 2024.
A mitad de año ya se superaban las cinco decenas de mujeres asesinadas, una cifra que preocupa debido a que aún restan varios meses para concluir el año.
Diversas investigaciones coinciden en que la mayoría de los feminicidios son perpetrados por parejas o exparejas de las víctimas.
Entre los factores que más se repiten aparecen:
En numerosos casos, familiares revelan que existían antecedentes de agresiones físicas o psicológicas antes del asesinato.
La ministra de la Mujer, Gloria Reyes, reconoció recientemente que durante 2026 han aumentado tanto las denuncias como los feminicidios.
La funcionaria calificó las muertes de mujeres como "duras e injustificables", aunque sostuvo que las estadísticas no reflejan todos los casos en los que el Estado logra intervenir a tiempo.
Según explicó, diariamente los protocolos de protección permiten salvar la vida de numerosas mujeres mediante:
Reyes ha insistido en que el desafío no consiste únicamente en atender los casos cuando ya existe violencia, sino en fortalecer la prevención desde las familias, las escuelas y las comunidades.
El panorama volvió a generar alarma durante 2026. Datos divulgados por la Procuraduría General de la República indican que en el primer trimestre del año se registraron 22 feminicidios, mientras más de 17,500 denuncias por violencia de género e intrafamiliar fueron recibidas por las autoridades. Uno de los aspectos más preocupantes es que solo una pequeña parte de las víctimas había denunciado previamente a sus agresores, lo que evidencia las dificultades para detectar y prevenir estos crímenes antes de que ocurran.