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  • Por: Andrés Díaz
  • viernes 08 diciembre, 2023

El Matanzero, El Bravo, Justiniano, pero es el mismo, Justo Betancourt

Santo Domingo RD (Por Andrés Díaz).- Justo Betancourt se inició a los 11 años en su Cuba natal cantando con un pequeño grupo llamado Cabeza de Perro, llamado así por la marca de cerveza Guinness que los auspiciaba.

En 1956 pasó al grupo Guaguancó Matancero y dos años después grabó con el Conjunto Club el 45 rpm “Para Gozar Cubita” para el sello cubano Fama.

En 1964 tuvo que salir de Cuba llegando nada menos que a Grecia, donde estuvo viviendo cerca de ocho meses antes de trasladarse a Nueva York. Ya establecido en la ciudad de los rascacielos, alternó su trabajo tanto con la banda del timbalero Orlando Marín como con la mítica Sonora Matancera, en la cual hacía coros.

Atestiguan este período el álbum Está en Algo (1966), grabado con Marín, y el disco La Niña de Guatemala, en ritmo de guantanamera (1967), el único que grabara como solista con el conjunto de don Rogelio Martínez.

Durante esta época Justo Betancourt entró en contacto con Johnny Pacheco, quien lo invitó a ser parte de la compañía Fania que acababa de fundar con Jerry Masucci.

De esta manera, Betancourt se convirtió en el primero de los cantantes de Fania en ser contratado como solista. Así, en 1968 publicó su álbum El Explosivo, en el cual destacan “De Cara a tu Vida” y una peculiar versión del tango “Yira Yira”.

Sus discos posteriores como El que Sabe, Sabe (1970), Los Dinámicos (1971, con Johnny Pacheco) y Pa' Bravo Yo (1972) son un buen ejemplo de los nuevos giros estilísticos en esos primeros años de la década del setenta, cuando el barrio era el norte en función del cual se trabajaba el son que nutriría la mejor salsa del famoso boom que comandaría la Fania.

Esta tendencia la cultivó Betancourt en sus propios discos como solista: Justo Betancourt (1974) y Lo Sabemos (1975) así como los temas que interpretó con la Orchestra Harlow en el álbum Live in Quad (1974) o con Fania All-Stars en diversos long plays.

Pero lo más significativo de estas producciones es el propio trabajo vocal de Justo, que a pesar de ser un cantante cubano criado en el complejo del son, se adaptó con extrema facilidad a la circunstancia nuevayorquina, asimilando la propuesta de cantantes jóvenes (como Héctor Lavoe e Ismael Miranda) y enfrentando el canto desde una óptica cubana.

Sus dotes de verdadero cantante que no se limita a los predios del son y la guaracha. Todos estos detalles hicieron de Betancourt el cantante idóneo para, ya en pleno Boom, grabar en 1976 el álbum Ubané con el tumbador Mongo Santamaría.

Este disco, como bien señaló César Miguel Rondón en El Libro de la Salsa, fue un intento de poner a Cuba en Nueva York, es decir, hacer una especie de “salsa al revés”, puesto que en ese momento era evidente la “cubanización” del son trabajado en la Gran Manzana, por lo que sonaba coherente hacer el camino al revés.

Y en este punto es bueno anotar que la citada “cubanización”, saludable en cuanto perfilar al son como el soporte ideal para la salsa con los evidentes condicionamientos históricos y sociopolíticos, también fue nociva en circunscribir la mayoría del repertorio a lo que ya se había hecho en la Perla de las Antillas en las décadas del cuarenta y cincuenta.

Con Borincuba, Justo grabó dos discos: Distinto y Diferente (1977) y ¡Presencia! (1978). El primero, si bien en los créditos se menciona que es la Orquesta Borincuba, le debió mucho al sonido que Fania imponía a todas sus producciones lo que, sin embargo, no enervó la calidad de este trabajo.

“Distinto y Diferente” , “Belén”, “Soy Profesional” y “No Estás en Nada”, son temas que a pesar del tiempo transcurrido, aún permanecen entre lo mejor que se haya grabado en la salsa, con un Betancourt arrollador, soneando a sus anchas y derrochando inusitada calidad.

Más bien, el álbum ¡Presencia! sí es una muestra genuina de lo que en verdad era Borincuba. Con un sonido más cercano a la vanguardia puertorriqueña, Betancourt desarrolló su proyecto comercial con mayor libertad, destacando el tema que dio título al disco, compuesto por el recordado Tite Curet Alonso.

En este disco también destacó otro tema de Tite, “Ella Está en Otra Rumba”, así como los sones “La Tapa al Pomo” y “Camarón” (donde destaca como invitado, el pianista Papo Lucca). Mención aparte merecen los temas “La Ilusión de la Vida”, arreglado por nuestro compatriota Carlos “Peluzza” del Carpio, y el bolero “Psicología”, en una nueva versión más extendida a la que fuera grabada por el mismo Justo en su álbum Pa´Bravo Yo, la cual incluye una soberbia fuga en montuno.

Pero el trabajo de Borincuba no se limitó a lo que hizo con Betancourt. Hay un par de álbumes en los cuales el sonero cubano únicamente interviene en los coros, dejando el peso de la parte vocal al joven cantante boricua Tito Rojas, quien en 1980 se apartó de Borincuba formando el Conjunto Borincano, realizando algunos discos para Rana Records.

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